Danza Sufí – Derviches Giróvagos Mevleví

Danza Sufi - Derviches Girovagos Mevlevi

Quien mora lejos de su fuente anhela siempre el día de su regreso.
RUMI

El miércoles pasado y gracias a alguien muy especial que conocí hace poco, tuve la oportunidad de asistir a un evento organizado por la Universidad de los Andes y es así como fui a ver a los Derviches Giróvagos de la orden sufí Mevleví.

Específicamente lo que mostraron en escena fue la ceremonia de la SEMÄ la cual hace parte de las creencias, la tradición y la historia de Turquía. A continuación dejaré algunos apartes de la información que nos entregaron.

La SEMÄ nació de la inspiración del erudito poeta y místico Mevlanâ Celaleddin (1207-1273), conocido como Rumi (…) A través de los siglos ha tenido una significativa influencia en la literatura persa, urdú y turca. Sus poemas son diariamente leídos en los países de habla persa y han sido ampliamente traducidos en varios idiomas alrededor del mundo. Luego de su muerte, sus seguidores fundaron la orden sufí Mevleví, cuyos integrantes son conocidos como los “Derviches Giróvagos“.

La ceremonia de la SEMÄ consta de 7 secciones, cada una con un significado diferente.

Primera sección: se inicia con un canto al sagrado maestro quien representa el divino amor, esto se llama el noble elogio.

Segunda sección: se escucha el toque de un kudüm (tambor). Estos acordes representan el mandato divino ¡Sé¡

Tercera sección: se escucha una ney (flauta de caña), que representa el aliento divino que da vida a todo lo que existe.

Cuarta sección: los Semâzen, al quitarse la capa negra que llevan puesta, simbolizan la elevación. Con sus brazos, todavía cruzados, dan fe de la unidad con Dios. Luego, al besar la mano del Seyh Efendi, obtienen permiso para comenzar a girar y la SEMÄ comienza.

  • El 1er Selâm es la percepción que tiene el ser humano de su servicio.
  • El 2do Selâm es el asombro del ser humano ante el poder de lo divino.
  • El 3er Selâm es la rendición de la mente humana al amor y la transformación de sus sentimientos de obligación y asombro por ese amor. Es la entrega completa, la unión, la entrega al ser amado, es decir, morir antes de morir para fundirse en Dios. Sin embargo el nivel más elevado es el servicio.
  • El 4to Selâm es la culminación de la jornada espiritual, es el retorno al srvicio, a su obligación dentro de la creación como alguien que ha renunciado a su destino. El Seyh o líder espiritual y guía (cabeza visible de los Semâzen) y el Semâzenbasi forman parte de los giros en este Selâm.
    En este punto, los Semâzen, en un estado de alegría, testifican su fe en los maestros, en los profetas y en los libros sagrados (…) En ese estado el Derviche percibe las razones de la creación y de los mandamientos divinos. Ha conquistado su vanidad y su ego, muere antes de morir. Se ha embriagado en su felicidad divina.

Sexta sección: continúa con la recitación: “El este y el oeste pertenecen a Dios. En cualquier dirección que gires tu rostro, Él está ahí porque es infinito y sabio.”

Séptima sección: la ceremonia de la SEMÄ llega a su final con una oración por las almas de todos. Al terminar la ceremonia todos los derviches, el Seyh y el Semâzenbasi se retiran en silencio. No hablan con nadie y pasan a dedicarse a la contemplación.

Siempre me ha gustado ver la danza en vivo y más cuando tiene un significado tan profundo como en éste caso. Todo empezó con los músicos, con la flauta específicamente y enseguida sentí una gran paz acompañada por el sentimiento de que todo lo que estaba experimentando era simplemente hermoso. La verdad fue una experiencia muy bonita haber visto ésta ceremonia, realmente se sentía en cada momento la devoción, el amor por lo que estaban haciendo y como siempre lo he dicho, eso es lo más importante de cualquier forma de arte o espiritualidad.

Así que fue realmente una gran experiencia que me dejó con una enorme sensación de paz. Aquí les dejo un video que resumen un poco todo lo que vi.

Fuente: blog ‘La Danza de la Vida’

Las líneas direccionales en el espacio

LA VERTICAL

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Trabajábamos la vertical desde su base en los pies, bien enraizados en el suelo (la tierra), acurrucado todo el cuerpo allí abajo, hasta su despliegue hacia arriba, con los brazos pegados al cuerpo, y luego alzándolos hasta el máximo, como queriendo tocar el techo (el cielo). Los movimientos incluían estiramientos de toda la musculatura en vertical, hacia arriba, y subiendo y bajando, de arriba abajo.

La visualización del nacimiento de una crisálida, desde los pies hasta alzar la cabeza, al irse desplegando lenta y progresivamente, podía ayudar a recorrer todo el itinerario de la vertical de nuestro cuerpo. También el descubrimiento de la bipedestación, posición exclusivamente humana, podía usarse como soporte del movimiento consciente.

En todo momento, había que evitar abrir los brazos, movimiento que conecta más específicamente con la otra línea, la horizontal.

Algunas danzas ancestrales, como las de los masai, en la que dan grandes saltos hacia arriba, ejemplifican el uso de la vertical por excelencia.

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LA HORIZONTAL

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Trabajábamos la horizontal sobre todo extendiendo los brazos a los lados, en forma de cruz, y movilizándolos hacia dentro y hacia fuera del tórax; también acompañábamos ese ejercicio con el bajar la altura de las piernas doblando las rodillas.

La sardana catalana, al igual que muchos otros bailes tradicionales, ponen de manifiesto el uso de la horizontal, en especial por la unión de las manos entre los danzantes.

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LA DIAGONAL

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Trabajábamos la diagonal, en un primer momento, estirando un brazo simultáneamente con la pierna contralateral (brazo derecho + pierna izquierda, brazo izquierdo + pierna derecha), para luego también estirar brazo y pierna del mismo lado.

Algunos movimientos del Tai chi son un ejemplo del uso de la diagonal.

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LA ESPIRAL

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Trabajábamos la espiral con el movimiento giratorio del cuerpo sobre sí mismo, donde se incorporan y se integran las tres líneas básicas.

Pero para llegar a ella, previamente debíamos haber ejercitado mucho las tres líneas básicas.

El ejemplo paradigmático es el giro mevlevi de los derviches turcos, iniciado por el gran sabio sufi Jalaludín Rumi.

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