Las sensaciones corporales básicas

PIEL

baile piel

La piel es la parte más superficial del cuerpo, y que lo recubre en su totalidad; es la frontera y a la vez el punto de contacto con el exterior, donde se sitúan los órganos de la percepción (especialmente el tacto). Pero es a través de la vista con el órgano sensorial que mejor se conecta. A partir de los primeros estímulos recibidos por la piel, el resto de estructuras reaccionarán en consecuencia. En ella reside la sensibilidad, mecanismo por el cual percibimos los mensajes externos (temperatura, texturas, dolor, presión etc.), para conocer lo que hay más allá de nosotros mismos.

Trabajábamos la piel con los ojos abiertos, y en un estado de consciencia muy exteriorizado, pendientes de todo aquello que sucedía a nuestro alrededor.

Muchos movimientos del ballet o danza clásica pueden enmarcarse en el movimiento de piel.

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MÚSCULO

ball múscul

El músculo supone un cierto grado de profundidad a nivel de tejidos, y un grado más activo respecto a la piel. Aquí tonificar el músculo supone un esfuerzo activo, que en la piel no hacía falta. La fuerza es la capacidad que manifiesta el músculo, relacionada con el compromiso.

Lo conectábamos con los órganos sensoriales del gusto, el olfato y el tacto, los sentidos que necesitan más proximidad física con el objeto.

Trabajábamos el músculo, tocando al otro, implicándonos con aquello que percibíamos, lo que nos llevaba a un aumento del tono muscular determinado, proporcional al grado de compromiso.

El baile flamenco es un buen ejemplo del músculo.

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HUESO

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El hueso es la parte más interna del cuerpo, alejado de la percepción visual, y también del gusto, el tacto y el olfato. Lo conectábamos con el oído, por eso aquí era dónde el acompañamiento musical era más idóneo.

A su través, llegábamos a una interiorización de la percepción, que al mismo tiempo que nos alejaba del exterior más cercano, nos acercaba a nuestro propio centro, a nuestro interior. Así lo relacionábamos con la contemplación.

Las técnicas de meditación en movimiento en su contexto original, como el tai chi, eran buen ejemplo de la práctica del movimiento de hueso. Cabe decir que, actualmente, su banalización ya no ejerce el mismo efecto.

tai-chi-chuan

 

Piel, músculo y hueso son niveles de percepción de la realidad diferentes en profundidad, siendo la piel el más superficial y el hueso el más interior, situándose el músculo en un intermedio, más allá de la apariencia pero sin llegar a la esencia.

Piel – músculo – hueso configuran un recorrido desde lo más exterior hacia lo más interior del ser humano, desde la sensibilidad a la espiritualidad, pasando obligatoriamente por una zona intermedia (el músculo), que se relaciona con el compromiso.

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