El lenguaje del movimiento como método (de aprendizaje)

Un método es un instrumento que si se sigue desde el principio hasta el final te lleva adonde querías ir cuando partiste.

Un método es un camino seguro y efectivo para conseguir llegar a un objetivo.

El método científico, p.ej., usado en casi todas las ciencias actuales, tiene una serie de requisitos y condiciones, que si se cumplen permiten conseguir unos resultados más o menos regulares.

Un método es una sistematización de procedimientos para conseguir un fin determinado.

Fuera del ámbito de las ciencias, existen también métodos para aproximarse a la realidad, unos más reducidos, otros menos, según la amplitud del campo de lo real que pretenden abarcar, incluyendo algunos realidades más o menos amplias, la realidad objetiva y la subjetiva, la realidad física y la mental, la realidad inmanente y la trascendente, etc.

El  método estricto en la práctica del lenguaje del movimiento es ceñirse a la investigación con el cuerpo, sin ideas preconcebidas, y aceptando los resultados de dicha investigación como parámetros y orientación válidos para seguir investigando. El propio lenguaje del movimiento marca sus reglas, que hay que seguir para ser coherente. Los referentes no hay porqué buscarlos fuera, en otras disciplinas; aunque algunos pueden ayudar, muchos despistan, al referirse a códigos y lenguajes diferentes. El lenguaje del movimiento construye su propio lenguaje en la medida en que se utiliza, dentro de los propios referentes, que siempre son el cuerpo, el cuerpo en movimiento, el cuerpo en movimiento en el espacio. Todo lo demás es accesorio o superfluo.

La evidencia de que el método es válido la confiere su experimentación en la propia piel y los cambios apreciables en la propia vida. Es una experiencia subjetiva, que se hace objetiva al ser compartida  por varios. Al tratar aspectos vitales, los cambios, aunque previsibles a veces, no siempre se pueden prever en cada persona en particular. El mismo ejercicio, la misma secuencia de movimientos, a uno le puede provocar unas modificaciones distintas que a otro; y, también, distintos movimientos pueden producir cambios similares en sujetos diferentes. Pero, hay algo en común, en todos ellos: si se sigue todo el proceso, paso a paso, se transita por los mismos senderos, aunque no hayan sido trazados previamente, y se llega a la misma meta.

El trabajo en sí mismo implica un proceso de aprendizaje del propio trabajo, en sucesivas etapas, pero al mismo tiempo es un modelo de proceso de aprendizaje general, aplicable a cualquier disciplina. Las facilidades, las dificultades, los esfuerzos, los obstáculos, todas las vicisitudes que encuentras durante su aprendizaje son un reflejo de esas mismas vicisitudes que ocurren en el mismo individuo en cualquier faceta de su vida, en cualquier cosa que se ponga a aprender y a desarrollar.

También configura un modelo de evolución o maduración del ser humano, que en definitiva es lo que conlleva cualquier proceso de aprendizaje, pero incorporando, ineludiblemente, el aspecto trascendente de la vida humana. Es, pues, un modelo, una guía, para trascender los aspectos más burdos de la vida, y poder acceder a aquellos más sutiles. Su utilización especial, en el trabajo corporal, es como modelo de evolución humana, de crecimiento personal y espiritual.

Aziza decía que actualmente los métodos verbales, basados en la palabra, ya no eran efectivos para ayudar a evolucionar, porque su excesivo conocimiento permite un control y una manipulación que facilita el autoengaño. Los métodos efectivos para ayudar a la evolución del ser humano de forma real, efectiva, por lo tanto útiles, en nuestra época, al menos en Occidente (que, con la globalización, prácticamente abarca a la mayor parte del mundo), deben ser métodos no verbales, basados en el lenguaje corporal, lenguaje que todavía no conocemos suficiente y, por lo tanto, no podemos controlar ni manipular a nuestro antojo.

Las pistas, los signos, los indicios, que nos da nuestro cuerpo en movimiento, dentro de un marco teórico de referencia –construido por Aziza a partir de su propia autoexperimentación y la confirmación con la experimentación en otras personas-, son orientaciones fiables, mojones en el trayecto desconocido de antemano, que nos permiten avanzar paso a paso siguiendo un camino bien trazado, un camino ya transitado previamente por Aziza, con la confirmación de que ese camino la llevó al destino buscado (el ámbito de la contemplación, la creatividad y la espiritualidad auténticas).

Algunos alumnos, sobre todo al principio, consideraban este trabajo muy intuitivo, porque Aziza ciertamente era muy intuitiva. Pero el trabajo corporal iba mucho más allá de lo intuitivo, seguía unas pautas sistemáticas con un impecable rigor metodológico. Lo cierto es que Aziza, al principio, nunca daba las claves en las que se basaba (y ello, al no ofrecer referencias teóricas, confundía en cierta medida al neófito), sólo pedía la participación incondicional para poder experimentar con el cuerpo, sin ideas preestablecidas ni prejuicios de antemano. Para ello, sí daba las referencias corporales básicas para poder moverse y aprender desde cero este lenguaje. Como todo lenguaje nuevo, había que aprenderlo a partir del abc, y poco a poco se iba ampliando y haciéndose más complejo. En una fase ya avanzada del trabajo, de haberlo practicado y de haberlo comprobado, Aziza empezaba a dar algunas claves teóricas, que ella había deducido y elaborado a partir de su propia experimentación y de su confirmación en la experiencia (corporal) en otros. Por eso, no te dabas cuenta que estabas usando un método de conocimiento muy elaborado y complejo hasta después de mucho tiempo de práctica.

Según la formación de cada uno, el aprendizaje teórico del método podía ser más o menos difícil. Pero el aprendizaje práctico era muy ilustrativo, y dejaba poco espacio a las dudas; es decir, solía ser suficiente el haberlo practicado para entenderlo en toda su complejidad, sin las limitaciones propias de una formación exclusivamente intelectual. Ese aprendizaje práctico era asequible a todo el mundo, que estuviera dispuesto a moverse al compás de las directrices de Aziza.

Ampliar giro cabeza

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  • Siéntate cómodamente, en el borde de una silla, con los pies bien apoyados en el suelo.
  • Gira la cabeza, varias veces, hacia la derecha. Hazlo sin forzar y observa hasta dónde puedes girar con facilidad, cómodamente.
  • Pon tu mano izquierda, sobre el cuello debajo de la oreja derecha, en la zona del músculo esternocleidomastoideo y presiona suavemente mientras giras la cabeza hacia la derecha exhalando. Hazlo varias veces.
  • Baja el brazo y vuelve a girar la cabeza a la izquierda sintiendo el cambio en la rotación.
  • Pon de nuevo, tu mano izquierda presionando el músculo, también exhalando y girando la cabeza pero manteniendo los ojos fijos mirando al frente. Repite varias veces.
  • Baja el brazo y descansa. Gira la cabeza a la derecha. Ten en cuenta el aumento en la capacidad de rotación.
  • Haz el otro lado.
  • Notas los mismos cambios en ambos lados?

Disfruta de tus nuevas sensaciones!

❃Recuerda leer, las pautas a seguir, antes de empezar cualquier lección.