La postura humana erecta

“La postura humana básica -con la cabeza y los hombros erguidos y los pies firmemente asentados en la tierra que nos sostiene- expone al mundo nuestra parte delantera. Los animales que caminan a cuatro patas protegen su parte delantera y las púas del puerco espín mantienen alejados a los predadores, pero el ser humano camina exponiendo al mundo su vientre y su corazón, los centros en que se asienta el sentimiento. Sentir es responder corporalmente al mundo que nos rodea, algo que, le prestemos atención o no, está ocurriendo de continuo. Y es precisamente esta exposición al mundo de nuestra parte delantera más vulnerable la que permite que el mundo y los demás puedan conmovernos. Este es el tercer elemento -el elemento específicamente humano de la tríada cielo-tierra-ser humano.”   Welwood, John – Psicología Del Despertar.

Según el método de Aziza, la parte delantera del cuerpo humano es la parte consciente, la que podemos ver directamente; a diferencia de la parte posterior (la espalda), donde se sitúan los conflictos inconscientes, que no podemos ver. La verticalidad le confiere al ser humano la visibilidad de su parte anterior, a la que no tiene acceso el animal cuadrúpedo. El animal se mantiene en la inconsciencia, funcionando por instintos, mientras que el hombre tiene la prerrogativa de ser consciente de una parte de su ser. Pero otra parte sigue en la inconsciencia, no la puede ver directamente, y se sitúa simbólicamente en la espalda, y también la parte posterior de la cabeza; esa zona oscura podría equipararse a la ‘sombra’ de Jung.

El ser humano camina mostrando el corazón y el vientre, aquellas partes de sí mismo que él mismo puede observar. Cuando prevee un riesgo que pueda afectarle en esas partes sensibles, se protege con los brazos y doblando el cuerpo. La protección del corazón con los brazos es un autoabrazo. La protección del vientre se realiza en una posición fetal.

Ello significa que todo lo que aparece en la parte anterior del cuerpo (tórax, abdomen, extremidades), tanto a nivel de piel como a niveles más profundos (músculo, hueso, vísceras), se correlaciona con alteraciones emocionales conscientes; a diferencia de lo que sucede en la parte posterior, que tiene que ver con problemas inconscientes.

El movimiento corporal, con la consciencia del lenguaje que implica, puede poner de manifiesto de forma ostensible las zonas corporales donde se sitúan las molestias. Si aparecen en la parte anterior, serán más fáciles de identificar y relacionar con conflictos personales irresueltos. Si aparecen, en cambio, en la espalda, su localización precisa facilitará su identificación, para poder orientarlas hacia su resolución.

La ventaja del conocimiento del lenguaje corporal es que nos permite descifrar los signos que aparecen en el cuerpo con un mínimo de interpretación, sin añadidos ni florituras teóricas o mentales. Además, los signos que muestra el cuerpo son más difíciles de camuflar o tergiversar por uno mismo porque forman parte de un lenguaje desconocido. El lenguaje oral, en cambio, es manipulable a discreción, a costa de teorías varias. El cuerpo no miente. La mente, en cambio, se autoengaña.
Ceñirse al lenguaje corporal es un ejercicio de disciplina que pone límites a la mente. Regirse por lo que el cuerpo nos dice, más que por lo que pensamos o creemos, nos sitúa en el terreno de la realidad.

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Ampliar giro cabeza

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  • Siéntate cómodamente, en el borde de una silla, con los pies bien apoyados en el suelo.
  • Gira la cabeza, varias veces, hacia la derecha. Hazlo sin forzar y observa hasta dónde puedes girar con facilidad, cómodamente.
  • Pon tu mano izquierda, sobre el cuello debajo de la oreja derecha, en la zona del músculo esternocleidomastoideo y presiona suavemente mientras giras la cabeza hacia la derecha exhalando. Hazlo varias veces.
  • Baja el brazo y vuelve a girar la cabeza a la izquierda sintiendo el cambio en la rotación.
  • Pon de nuevo, tu mano izquierda presionando el músculo, también exhalando y girando la cabeza pero manteniendo los ojos fijos mirando al frente. Repite varias veces.
  • Baja el brazo y descansa. Gira la cabeza a la derecha. Ten en cuenta el aumento en la capacidad de rotación.
  • Haz el otro lado.
  • Notas los mismos cambios en ambos lados?

Disfruta de tus nuevas sensaciones!

❃Recuerda leer, las pautas a seguir, antes de empezar cualquier lección.

Espiritualidad versus flexibilidad corporal

La espiritualidad está estrechamente relacionada con la flexibilidad corporal: a mayor flexibilidad mayor potencial espiritual. La flexibilidad corporal radica en el movimiento articular y el tono muscular; lo contrario es la rigidez articular y la contractura muscular. Los anquilosados y los musculosos son menos flexibles, luego tienen menos capacidad espiritual. Por ello, todas las técnicas corporales de base espiritual (yoga, artes marciales, tai-chi, chi-kung, posturas de meditación, meditación en movimiento, etc.) se basan en flexibilizar las articulaciones y favorecer la relajación muscular. Además, el movimiento articular está relacionado con la libertad (de movimientos), y el tono muscular con el grado de compromiso, que permite esa libertad (articular, de movimientos); por lo tanto, la espiritualidad está relacionada con la libertad y con el compromiso justo. La espiritualidad sin libertad y sin compromiso es una falacia.

EL CUERPO

La discusión sobre si somos o tenemos un cuerpo es muchas veces equívoca y cansina. Pero me gustaría hacer una pequeña aportación para concluir que efectivamente somos un cuerpo. Es decir, que con esta afirmación entendemos mejor nuestra condición que con la contraria, que afirma que tenemos un cuerpo.
La sociedad griega parece que entendía que cuando nos moríamos la psyque continuaba un tiempo en un proceso de evaporación progresiva, hasta que desaparecía. Pero frente a esta opinión imprecisa aparecen dos formulaciones claras : una dualista y otra materialista. La dualista es la pitagórica-platónica : somos una alma eterna e indivisible que moramos en un cuerpo divisible. Hay que decir, de todas maneras que aquí cuerpo quiere decir una estructura física que recibe la vida del alma. Es decir, el cuerpo vivo es un cuerpo animado. La teoría materialista procede del atomismo y el que la elaborará primero será Epicuro y posteriormente Lucrecio en la época romana. Como sabemos nuestra civilización europea surge del encuentro entre esta tradición grecorromana y el cristianismo, que viene a ser una reforma del judaísmo, y que procede del Próximo Oriente. El cristianismo habla de la carne y el espíritu pero la formulación claramente dualista la hará a partir del planteamiento platónico. Queda entonces una concepción dualista basada en la diferencia entre alma y cuerpo, espíritu y materia.
Pero será Descartes el que formulará este dualismo en términos modernos. Somos una substancia pensante y una substancia extensa. Pero Descartes introducía una importante variación con respecto a Platón. El cuerpo no continúa siendo un cuerpo muerto, como en Platón, sino un cuerpo vivo porque es mecánico y la vida es un mecanismo. El vitalismo va perdiendo la vida frente al mecanicismo y la medicina se planteará en estos términos de arreglar piezas y mecanismos. Cuerpo muerto, cuerpo mecánico.
Evidentemente, no podemos identificarnos con ninguno de los dos y nos llevará a decir que no es lo que somos sino lo que tenemos.
 Spinoza planteará otra opción. La Substancia, es decir la Realidad infinita, se manifiesta a través de dos atributos finitos : pensamiento y extensión, alma y cuerpo. El cuerpo recibe así la misma dignidad que el alma. El alma es la idea del cuerpo, es decir, ilumina el cuerpo. El ser humano es libre en la medida en que este cuerpo recibe una idea adecuada de sí mismo. Lo singular de cada individuo es el acto existencial de un cuerpo pensante. Lo que hace la mente es conocer el cuerpo a través de sus afectos.
 Serán Schopenhauer y Nietzsche los que darán la prioridad al cuerpo. El cuerpo es voluntad de poder, es un campo de fuerzas. Schopenhauer lo valorará negativamente y Nietzsche positivamente, pero no importa, no es esto de lo que hablamos. El cuerpo se convierte en algo vivo del que la conciencia (“el alma”) es su elemento más superficial.
El espíritu, lo mejor del hombre, es expresión de este cuerpo, de esta estructura dinámica y compleja.
 Las neurociencias han intentado en algún caso, como el de John Eccles, mantener una postura dualista. Otros lo han hecho en términos materialistas, como Antonio Damasio. Pero Damasio sigue hablando de cuerpo, cerebro y mente. Considera el cuerpo como algo separado del cerebro, y a la mente como un producto del cerebro, pero le falta esta visión integradora, le falta decir que el cerebro es un aspecto del cuerpo y que la mente es una red de representaciones cargadas emocionalmente. Un imaginario del cuerpo, por decirlo como Castoriadis. Pero un imaginario lingüístico. Este cuerpo es un cuerpo socializado que interactúa con los otros cuerpos. John Searle, Roger Penrose, Daniel Dennet buscarán maneras de explicar la mente desde el cerebro. El único que es capaz de plantearlo en los términos adecuados. Somos un cuerpo, dice, un cuerpo eneactivo, una cognición corporizada. Porque el cuerpo no es mecánico, el cuerpo es un campo de significaciones y afectos. Valera busca en el budismo una afinidad. Lo hace desde el budismo indio de Nagarjuna y la tradición Madhyamika. Pero a mí me recuerda sobre todo la tradición soto del budismo zen de Taisen Deshimaru y su hincapié en el cuerpo . La actitud correcta, la respiración correcta, la postura correcta. Desde el cuerpo.
Aquí también quiero citar al sinólogo y filósofo suizo Jean François Billeter, que habla de Zhuangzi y dice que se centra en el cuerpo entendido como un conjunto de capacidades, recursos y fuerzas.
Este es mi cuerpo, éste soy yo. Pienso que la negativa a esta afirmación es consecuencia del pensamiento heredado por el dualismo. En todo caso y como complemento valga el análisis lacaniano del cuerpo. Hay el cuerpo simbólico, en el que el cuerpo es el sujeto de una enunciación. Cualquier cosa que diga sobre mi cuerpo (ser o tener, no importa) es posible porque hay un sujeto de la enunciación, hay alguien que habla. Sin este alguien (el sujeto vacío, el que habla) nadie es ni tiene un cuerpo. En este sentido “no somos un cuerpo” porque esto es una afirmación que hacemos desde el lenguaje. Hay el cuerpo imaginario, que es la imagen superficial nuestra y del otro, la que vemos reflejada a través de los sentidos, que es como se nos aparece el cuerpo del otro. Está finalmente el cuerpo del goce, que es el cuerpo que siente y que sufre.
Autor: Luis Roca Jusmet

LAS RODILLAS: MI FLEXIBILIDAD, MI AMOR PROPIO, MI ORGULLO, MI TESTARUDEZ.

Las rodillas son la segunda articulación de las piernas. Cargan el peso del cuerpo cuando estamos de pie y se necesitan para caminar, para subir y bajar escalones, para sentarse, para descender, etc.

Las rodillas se relacionan con el orgullo, el sometimiento, la modestia y la humildad. Representan nuestra capacidad de ceder, de soltar, en nuestra relación con los otros. No querer doblegar las rodillas indica una actitud orgullosa e inflexible. Caer de rodillas es una llamada a la humildad, a que abandonemos la arrogancia o el orgullo respecto a alguna situación que estemos viviendo.

En astrología se dice que el signo de capricornio controla la articulación de la rodilla y el regente de este signo es Saturno. Tal vez por ese motivo se dice que las personas muy “saturninas” (es decir rígidas) suelen acabar con problemas de rodillas

En el maestro y las magas, Alejandro Jodorowsky explica que cada una de nuestras edades vive en nosotros. Si los huesos son seres, las articulaciones son puentes por donde hemos de atravesar el tiempo. Dice respecto a las rodillas:

“Asalta esa fortaleza al parecer inexpugnable que son tus rodillas. Por delante presentan una coraza al mundo, pero detrás, en la intimidad, te ofrecen la sensualidad del adolescente.

Las rodillas conquistan el mundo, te permiten ocupar como un rey tu territorio, son los caballos feroces de tu carro. Pero si no sigues subiendo, madurando, ahí te quedarás, encerrado en tu castillo”

Las lesiones de menisco, constituido por cartílago que hacen posible la articulación y rotación de la rodilla, se producen a causa del sobreesfuerzo. Puede que con una excesiva actividad exterior, huyamos desmesuradamente de solucionar algún conflicto interior. Tras la operación de menisco, los afectados deben restringir el movimiento. A este proceso, sería conveniente que le siguiera una toma de conciencia de cuales son nuestros límites y de que manera los estamos trascendiendo, al tiempo que nos deberíamos preguntar de qué asunto íntimo estamos “queriendo escapar”.

Los dolores en las rodillas son aliados que nos pueden ayudar a reflexionar sobre nuestra relación con la jerarquía: la dominación y el sometimiento con lo que nos rodea; sobre nuestra excesiva rigidez; e incluso nos puede invitar a dar un repaso autobiográfico de nuestra salida del mundo adolescente, por si algo que allí no se terminó de elaborar, sigue llamando nuestra atención a través de alarmas en la zona corporal que representa a esa edad, las rodillas. Si no dedicamos tiempo y energía a solucionar los problemas del “submundo” referidos a lo anterior, todo ese tiempo y energía se concentra en una hiperactividad fuera de nosotros, demasiado orgullosos e inflexibles para admitir que debemos transformarnos, y en esta huída desmesurada, se rompen los límites de nuestra capacidad física, dando problemas en los meniscos.

En lugar de vivir estos problemas de salud como algo negativo y sin sentido, sería mejor escucharlos como si de maestros se trataran. Seguro que traen un mensaje sanador para nosotros.

Publicado por Violeta Zurkan
Fuente: Correo del Ram

El movimiento corporal como lenguaje

Expresarse con el cuerpo es como escribir en el espacio. El espacio es la página en blanco donde el cuerpo convertido en cálamo (pluma escritora) despliega su personal caligrafía espacial.

Existen unas normas para la ortografía del movimiento corporal, que hay que seguir y respetar para que la expresión corporal sea inteligible/comprensible para el observador. Esas normas que regulan la expresión corporal no son aleatorias, sino que conforman un cuerpo de conocimiento ancestral, patrimonio implícito de todas las culturas tradicionales, que aún hoy en día se pueden recuperar observando determinadas manifestaciones folclóricas; manifestaciones que, dentro de su marco cultural de origen, se rigen por unas reglas tácitas, que todo el mundo dentro de dicho contexto cultural reconoce, aunque muchas veces sin ser conscientes de ellas, ni los artistas ni los espectadores.

Esas expresiones folclóricas (en forma de bailes, danzas, rituales,…) –repetimos, dentro de su marco cultural de referencia, no fuera de él- eran capaces de transformar la percepción de la realidad y provocar estados alterados de consciencia (o estados de consciencia no ordinaria), tanto en los ejecutores (activos, los danzantes) –llegando a estados de trance o éxtasis- como en los observadores (pasivos) –a través del fenómeno de la catarsis, bien conocido como efecto purificador en los espectadores de las tragedias griegas.

La danza, al igual que el teatro clásico –a diferencia de otras artes más modernas, como el cine o la música gravada en estudio p.ej., que pueden reproducirse a voluntad, con independencia del contexto-, es un arte efímero, que dura el tiempo que se ejecuta, y su efecto se produce en ese acotado periodo, aspecto que comparte precisamente con ciertas prácticas espirituales como la construcción de los yantras hindúes, usados en el Yoga y el Tantra, y los mandalas budistas.

Si bien es cierto que en muchos bailes folclóricos la esencia se ha perdido, y sólo queda la repetición monótona o estandarizada de ciertos pasos, que ya no contienen por tanto su capacidad original de transformación, visionando algunas danzas étnicas auténticas o analizando ciertos bailes tradicionales todavía se puede llegar a apreciar la pervivencia de las constantes comunes presentes en toda expresión del cuerpo en movimiento, que configuran de forma discernible esas normas de la ortografía cinética o motora.

Danza Sufí – Derviches Giróvagos Mevleví

Danza Sufi - Derviches Girovagos Mevlevi

Quien mora lejos de su fuente anhela siempre el día de su regreso.
RUMI

El miércoles pasado y gracias a alguien muy especial que conocí hace poco, tuve la oportunidad de asistir a un evento organizado por la Universidad de los Andes y es así como fui a ver a los Derviches Giróvagos de la orden sufí Mevleví.

Específicamente lo que mostraron en escena fue la ceremonia de la SEMÄ la cual hace parte de las creencias, la tradición y la historia de Turquía. A continuación dejaré algunos apartes de la información que nos entregaron.

La SEMÄ nació de la inspiración del erudito poeta y místico Mevlanâ Celaleddin (1207-1273), conocido como Rumi (…) A través de los siglos ha tenido una significativa influencia en la literatura persa, urdú y turca. Sus poemas son diariamente leídos en los países de habla persa y han sido ampliamente traducidos en varios idiomas alrededor del mundo. Luego de su muerte, sus seguidores fundaron la orden sufí Mevleví, cuyos integrantes son conocidos como los “Derviches Giróvagos“.

La ceremonia de la SEMÄ consta de 7 secciones, cada una con un significado diferente.

Primera sección: se inicia con un canto al sagrado maestro quien representa el divino amor, esto se llama el noble elogio.

Segunda sección: se escucha el toque de un kudüm (tambor). Estos acordes representan el mandato divino ¡Sé¡

Tercera sección: se escucha una ney (flauta de caña), que representa el aliento divino que da vida a todo lo que existe.

Cuarta sección: los Semâzen, al quitarse la capa negra que llevan puesta, simbolizan la elevación. Con sus brazos, todavía cruzados, dan fe de la unidad con Dios. Luego, al besar la mano del Seyh Efendi, obtienen permiso para comenzar a girar y la SEMÄ comienza.

  • El 1er Selâm es la percepción que tiene el ser humano de su servicio.
  • El 2do Selâm es el asombro del ser humano ante el poder de lo divino.
  • El 3er Selâm es la rendición de la mente humana al amor y la transformación de sus sentimientos de obligación y asombro por ese amor. Es la entrega completa, la unión, la entrega al ser amado, es decir, morir antes de morir para fundirse en Dios. Sin embargo el nivel más elevado es el servicio.
  • El 4to Selâm es la culminación de la jornada espiritual, es el retorno al srvicio, a su obligación dentro de la creación como alguien que ha renunciado a su destino. El Seyh o líder espiritual y guía (cabeza visible de los Semâzen) y el Semâzenbasi forman parte de los giros en este Selâm.
    En este punto, los Semâzen, en un estado de alegría, testifican su fe en los maestros, en los profetas y en los libros sagrados (…) En ese estado el Derviche percibe las razones de la creación y de los mandamientos divinos. Ha conquistado su vanidad y su ego, muere antes de morir. Se ha embriagado en su felicidad divina.

Sexta sección: continúa con la recitación: “El este y el oeste pertenecen a Dios. En cualquier dirección que gires tu rostro, Él está ahí porque es infinito y sabio.”

Séptima sección: la ceremonia de la SEMÄ llega a su final con una oración por las almas de todos. Al terminar la ceremonia todos los derviches, el Seyh y el Semâzenbasi se retiran en silencio. No hablan con nadie y pasan a dedicarse a la contemplación.

Siempre me ha gustado ver la danza en vivo y más cuando tiene un significado tan profundo como en éste caso. Todo empezó con los músicos, con la flauta específicamente y enseguida sentí una gran paz acompañada por el sentimiento de que todo lo que estaba experimentando era simplemente hermoso. La verdad fue una experiencia muy bonita haber visto ésta ceremonia, realmente se sentía en cada momento la devoción, el amor por lo que estaban haciendo y como siempre lo he dicho, eso es lo más importante de cualquier forma de arte o espiritualidad.

Así que fue realmente una gran experiencia que me dejó con una enorme sensación de paz. Aquí les dejo un video que resumen un poco todo lo que vi.

Fuente: blog ‘La Danza de la Vida’